24 horas en la vida de Ciudad Juárez
Una probadita de la ciudad en la que nos tocó vivir
Demos un paseo por varios de los sucesos que en las últimas 24 horas ocurrieron en nuestra ciudad. No estaría demás tomar ciertas precauciones pues las escalas no son pocas y habrá que hacer un viaje rápido en este recorrido. Empecemos por el lamentable asesinato de un juarense a manos de agentes de la patrulla fronteriza de los Estados Unidos. Calificativos sobran para este hecho: vergonzoso, penoso, autoritario, inhumano, etc. A la espera de que se aclaren las cosas o de que, de plano, se terminen por empantanar más; parece ser que José Alejandro Castillo de 23 años de edad se dedicaba a cruzar ilegalmente a personas al “otro lado”; oficio muy socorrido en la frontera. No se sabe muy bien cómo pero el joven acabó muerto a causa de, por lo menos, dos disparos que realizaron los oficiales norteamericanos. De inmediato vino la justificación: el joven Alejandro puso en riesgo la vida de los oficiales al enfrentarlos arrojándoles piedras. Además, la dependencia estadounidense señaló que esta persona contaba con un amplio historial delictivo al formar parte de las bandas de “polleros” que actúan en nuestra ciudad; como si ello fuera un argumento valido para exculpar lo realizado por sus agentes.
Dejemos aquí la nota roja y analicemos: en un clima antiinmigrante como el que se promueve actualmente en todo Estados Unidos, es muy fácil que se justifiquen cualquier tipo de acciones en contra de los que supuestamente van a “robarles los empleos” a los norteamericanos de cepa; incluso se dejan pasar aquellos excesos de la patrulla fronteriza sin que realmente se investigue, y menos aún, se castiguen los abusos de sus empleados.
El crimen pone de manifiesto, también, una realidad que está en el trasfondo de todo esto: el éxodo de connacionales al vecino país en los últimos años, particularmente, durante el sexenio foxista y lo que va de éste. Los datos conservadores del INEGI nos señalan que fueron cerca de 2 millones y medio las personas de origen mexicano las que decidieron cruzar al vecino país de manera ilegal durante este periodo. Otras fuentes, sin embargo, mencionan que esa cantidad puede alcanzar hasta los 3 millones 400 mil. [1]
Fueron alrededor de medio millón de personas (números nunca antes vistos) las que así cruzaron la línea fronteriza hacia Estados Unidos en el último año del foxismo.
Y fueron también en aumento los casos en que el “sueño americano” terminó trágicamente al intentar pisar el territorio estadounidense.
En otro escenario, unas horas antes del evento anterior, otro drama individual culminaba igualmente de manera fatal. Aunque más que drama individual podría tratarse de un caso típico de conflicto de pareja; nada más que aquí se llegó a sus extremos y acabó casi de inmediato con los días de una joven mujer de escasos 17 años de edad que se debate entre la vida y la muerte. Esta historia, que no tiene nada que ver con otras de corte romántico, nos deja ver, en cambio, el rostro más crudo de la violencia. Al igual que Pilar, que es el nombre de la joven, la agresión nos pega de frente y más todavía cuando el “huicho”, su novio, se justifica diciendo que lo hizo “porque andaba bien celestino” y agrega: “la quise asustar y se me salio el tiro”.
En contra de la profesión de sociólogo, voy a rehusarme a intentar encontrar patrones sociales explicativos más amplios, aunque claro que los puede haber: Los roles femeninos y masculinos que entran en juego, la imagen y el estatus que se tienen que cuidar dentro de los códigos de las pandillas, la proclividad a resolver las relaciones y los conflictos sociales mediante la violencia, etc.
La comicidad y la ligereza no podían quedar fuera, son partes integrantes de la vida. Una combinación de ambas cosas ocurrió esa misma noche al celebrarse el evento estatal de “nuestra belleza” en esta ciudad. Resulta que el presentador del evento se equivocó al dar el nombre de la ganadora, y ahora, para no hacer más grande el asunto, tenemos dos representantes. Solución salomónica.
A favor de la economía de las palabras señalo las últimas partes de este recorrido. En otra parte de la ciudad, cerca del centro, a primeras horas de la mañana del jueves, es baleado en un camión de pasajeros un menor de edad (y de pasada el chofer de la unidad). Sí, ese sector del que tanto se preocupan por “resguardar” nuestras autoridades locales.
En el Diario de ese mismo día se lee: “cerca de 4 mil menores han sido asegurados dentro del programa Después de las 10 en casa es mejor”. La medida que es impuesta cor calzador en contra de las garantías constitucionales que tenemos todos los ciudadanos, como sabemos, se sigue llevando acabo.
El fervor religioso también se manifestó ayer en las calles de nuestra ciudad por medio de una peregrinación y después con los festejos que son tradicionales en San Lorenzo. No es nada nuevo hablar del poder de convocatoria que tienen las distintas denominaciones religiosas, aquí nada más se hizo patente ese hecho. La lluvia que acompañó la festividad recuerda los graves problemas ocurridos hace un año en varias partes de la periferia. Hasta el día de ayer todavía las autoridades de los distintos niveles trataban de evadir las responsabilidades por no haber hecho las obras que se requerían.
Todo lo que envuelve a estos eventos tan sólo constituye una mínima parte de la complejidad que encierra la vida social en la ciudad.
P.D. Perdón por el abuso del blog pero ustedes dijeron que este espacio era para expresarse.
Una probadita de la ciudad en la que nos tocó vivir
Demos un paseo por varios de los sucesos que en las últimas 24 horas ocurrieron en nuestra ciudad. No estaría demás tomar ciertas precauciones pues las escalas no son pocas y habrá que hacer un viaje rápido en este recorrido. Empecemos por el lamentable asesinato de un juarense a manos de agentes de la patrulla fronteriza de los Estados Unidos. Calificativos sobran para este hecho: vergonzoso, penoso, autoritario, inhumano, etc. A la espera de que se aclaren las cosas o de que, de plano, se terminen por empantanar más; parece ser que José Alejandro Castillo de 23 años de edad se dedicaba a cruzar ilegalmente a personas al “otro lado”; oficio muy socorrido en la frontera. No se sabe muy bien cómo pero el joven acabó muerto a causa de, por lo menos, dos disparos que realizaron los oficiales norteamericanos. De inmediato vino la justificación: el joven Alejandro puso en riesgo la vida de los oficiales al enfrentarlos arrojándoles piedras. Además, la dependencia estadounidense señaló que esta persona contaba con un amplio historial delictivo al formar parte de las bandas de “polleros” que actúan en nuestra ciudad; como si ello fuera un argumento valido para exculpar lo realizado por sus agentes.
Dejemos aquí la nota roja y analicemos: en un clima antiinmigrante como el que se promueve actualmente en todo Estados Unidos, es muy fácil que se justifiquen cualquier tipo de acciones en contra de los que supuestamente van a “robarles los empleos” a los norteamericanos de cepa; incluso se dejan pasar aquellos excesos de la patrulla fronteriza sin que realmente se investigue, y menos aún, se castiguen los abusos de sus empleados.
El crimen pone de manifiesto, también, una realidad que está en el trasfondo de todo esto: el éxodo de connacionales al vecino país en los últimos años, particularmente, durante el sexenio foxista y lo que va de éste. Los datos conservadores del INEGI nos señalan que fueron cerca de 2 millones y medio las personas de origen mexicano las que decidieron cruzar al vecino país de manera ilegal durante este periodo. Otras fuentes, sin embargo, mencionan que esa cantidad puede alcanzar hasta los 3 millones 400 mil. [1]
Fueron alrededor de medio millón de personas (números nunca antes vistos) las que así cruzaron la línea fronteriza hacia Estados Unidos en el último año del foxismo.
Y fueron también en aumento los casos en que el “sueño americano” terminó trágicamente al intentar pisar el territorio estadounidense.
En otro escenario, unas horas antes del evento anterior, otro drama individual culminaba igualmente de manera fatal. Aunque más que drama individual podría tratarse de un caso típico de conflicto de pareja; nada más que aquí se llegó a sus extremos y acabó casi de inmediato con los días de una joven mujer de escasos 17 años de edad que se debate entre la vida y la muerte. Esta historia, que no tiene nada que ver con otras de corte romántico, nos deja ver, en cambio, el rostro más crudo de la violencia. Al igual que Pilar, que es el nombre de la joven, la agresión nos pega de frente y más todavía cuando el “huicho”, su novio, se justifica diciendo que lo hizo “porque andaba bien celestino” y agrega: “la quise asustar y se me salio el tiro”.
En contra de la profesión de sociólogo, voy a rehusarme a intentar encontrar patrones sociales explicativos más amplios, aunque claro que los puede haber: Los roles femeninos y masculinos que entran en juego, la imagen y el estatus que se tienen que cuidar dentro de los códigos de las pandillas, la proclividad a resolver las relaciones y los conflictos sociales mediante la violencia, etc.
La comicidad y la ligereza no podían quedar fuera, son partes integrantes de la vida. Una combinación de ambas cosas ocurrió esa misma noche al celebrarse el evento estatal de “nuestra belleza” en esta ciudad. Resulta que el presentador del evento se equivocó al dar el nombre de la ganadora, y ahora, para no hacer más grande el asunto, tenemos dos representantes. Solución salomónica.
A favor de la economía de las palabras señalo las últimas partes de este recorrido. En otra parte de la ciudad, cerca del centro, a primeras horas de la mañana del jueves, es baleado en un camión de pasajeros un menor de edad (y de pasada el chofer de la unidad). Sí, ese sector del que tanto se preocupan por “resguardar” nuestras autoridades locales.
En el Diario de ese mismo día se lee: “cerca de 4 mil menores han sido asegurados dentro del programa Después de las 10 en casa es mejor”. La medida que es impuesta cor calzador en contra de las garantías constitucionales que tenemos todos los ciudadanos, como sabemos, se sigue llevando acabo.
El fervor religioso también se manifestó ayer en las calles de nuestra ciudad por medio de una peregrinación y después con los festejos que son tradicionales en San Lorenzo. No es nada nuevo hablar del poder de convocatoria que tienen las distintas denominaciones religiosas, aquí nada más se hizo patente ese hecho. La lluvia que acompañó la festividad recuerda los graves problemas ocurridos hace un año en varias partes de la periferia. Hasta el día de ayer todavía las autoridades de los distintos niveles trataban de evadir las responsabilidades por no haber hecho las obras que se requerían.
Todo lo que envuelve a estos eventos tan sólo constituye una mínima parte de la complejidad que encierra la vida social en la ciudad.
P.D. Perdón por el abuso del blog pero ustedes dijeron que este espacio era para expresarse.
Miguel Ángel Martínez
[1] De acuerdo a datos señalados por Juan Artola representante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Véase el periódico La Jornada del 4 de marzo del presente año.
[1] De acuerdo a datos señalados por Juan Artola representante de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Véase el periódico La Jornada del 4 de marzo del presente año.
1 comentario:
Miguel, qué buena idea eso de 24 horas (¿de Lemans? recuerdo una célebre carrera de autos) en una especie de instantánea.
¿Será que esta ciudad está marcada por el rojo? en esa panorámica de crimen, sexo y drogas, sin olvidar su contraparte al crimen, la de las culpas religiosas.
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